El aire acondicionado y sus dolencias

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El aire acondicionado y sus dolencias

¡Bienvenido verano!

El verano ha llegado y con fuerza. En tan sólo una semana las temperaturas han subido muchísimo y nos hemos visto obligados a combatir el calor poniendo los aires acondicionados a tope.

¿Es bueno esto? ¿Nos perjudica el aire acondicionado?

Pues bien, las afecciones originadas por el aire acondicionado motivan bajas laborales y absentismo en verano. Tendemos a abusar de él en el trabajo, conduciendo y especialmente para dormir por las noches.

Una falta de mantenimiento y limpieza del aparato y el mal uso del mismo, puede provocar problemas en las vías respiratorias tales como faringitis, resfriados, infecciones respiratorias e incluso problemas gastrointestinales.

Y a nivel físico, ¿nos provoca daños corporales?

Pues sí, queda demostrado que la exposición al frío directamente sobre la piel provoca una brusca contracción muscular que prolongada en el tiempo se convierte en contracturas que dan lugar a cervicalgias, lumbalgias, tortícolis y, en los casos más graves, hasta parálisis faciales.

El cuerpo tiene su propia regulación al calor, lo hace mediante la sudoración, pero la posibilidad artificial que proporciona el aire acondicionado, hace que el cuerpo no pueda adaptase al contraste de este ambiente creado artificialmente. Y es que, este contraste entre los diferentes ambientes en los que podemos movernos en verano (el trabajo, el coche, la casa y la calle) varía en muchas ocasiones hasta en 10ºC.

¿Cómo podemos evitar todas estas dolencias que causa el mal uso del aire acondicionado?

  • Los especialistas recomiendan regular la temperatura entre 24ºC y 27ºC. Encenderlo y ponerlo a menos temperatura para que enfríe antes, sólo supone un aumento del consumo de energía.
  • Si estás en el trabajo y no puedes mover la dirección del aire, cámbiate de lugar.
  • Protégete la piel con ropa, ya hemos dicho las consecuencias del frío directamente.
  • Para dormir, hay quien recomienda encender el aire un poco antes de irnos a la cama y luego apagarlo. Los especialistas dicen que eso nos provoca alteraciones del sueño por la subida de la temperatura progresiva, así que nos dicen que si mantenemos la temperatura entre 24ºC y 27ªC podemos dormir con él.
  • Haz un correcto mantenimiento del aparato para evitar que la suciedad de los filtros provoque dolencias respiratorias y un mal funcionamiento del equipo.
  • En el coche se nos recomienda abrir las ventanas, y cuando ya estemos en marcha, poner la temperatura adecuada para que el cambio sea progresivo y no brusco. Si tienes fatiga, es mejor parar a descansar que dirigir el difusor de aire a toda potencia directamente hacia la cara.

Si sigues todos los consejos y aún así acabas con dolores musculares a causa del frío de los aires acondicionados, ya sabes que el fisioterapeuta es tu mejor aliado.

 

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