Infiltraciones articulares o periarticulares

Se utilizan con el fin de disminuir la inflamación, aliviar el dolor y mejorar la impotencia funcional articular o de partes blandas periarticulares, mediante la inyección directa de distintas sustancias líquidas.

Las patologías que pueden verse beneficiadas por este tipo de tratamiento son: artrosis, artritis, entesopatías, tenosinovitis, neuropatías por atrapamiento, quistes sinoviales, bursitis, fascitis, puntos gatillo…

Las sustancias más comúnmente inyectables son:

 

  • Plasma rico en factores de crecimiento (PRGF).  Los factores de crecimiento son un conjunto de proteínas que están presentes en el plasma sanguíneo. Juegan un papel crucial en la reducción de la inflamación, el inicio de la formación de tejido nuevo, en la cicatrización y en la reparación de tejidos. Para la obtención del PRGF, se extrae una muestra de sangre del paciente para procesarla con un centrifugado especial. Este procedimiento permite aislar y concentrar las proteínas. Este tratamiento acorta el tiempo de recuperación, y ahí reside su principal ventaja. Frente a un tratamiento convencional, las infiltraciones de PRGF ofrecen procesos de cicatrización de dos a cuatro veces más rápidos que otros tipos de tratamientos.
  • Ácido Hialurónico (AH). El AH se utiliza en pacientes artrósicos en inyección intraarticular para mejorar la función articular, el dolor y evitar el deterioro del cartílago. Es un componente del líquido sinovial y en los pacientes con osteoartrosis, su concentración y peso molecular en este fluido se encuentra disminuido. Es por eso, que el tratamiento con AH es clave para restaurar las propiedades elásticas y viscosas del fluido sinovial.
  • Son las infiltraciones más comúnmente utilizadas. Es un procedimiento rápido y sencillo por el cual conseguir una mejoría.
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